Las aves son conocidas por su diversidad de comportamientos reproductivos, y una de las estrategias más intrigantes es la de las aves que ponen sus huevos en el nido de otras especies. Este fenómeno, conocido como parasitismo de cría, es especialmente común en aves como los cucos y los críalos.
El pájaro cuco: un maestro del engaño
El pájaro cuco es un ave migratoria que pasa los meses de abril a septiembre en Europa y luego se dirige al África subsahariana y al sudeste asiático para pasar el invierno. Este ave es un maestro del engaño, ya que en lugar de construir su propio nido, deposita sus huevos en los nidos de otras aves más pequeñas.

La hembra de cuco espera hasta que el nido elegido esté vacío y luego entra para retirar uno de los huevos existentes y reemplazarlo por el suyo. Antes de hacer esto, el cuco imita las llamadas de un halcón para distraer a los padres anfitriones y evitar que los detecten.
Una vez que el huevo de cuco eclosiona, el polluelo del cuco aprovecha para expulsar del nido a los otros huevos o crías que hayan nacido. De esta manera, el polluelo de cuco se convierte en el único ocupante del nido y recibe toda la atención y el alimento de los padres adoptivos.
El críalo: un parásito aún más astuto
El críalo es otro ejemplo de ave que pone sus huevos en el nido de otras especies. A diferencia del cuco, el críalo utiliza una estrategia aún más astuta que incluye la extorsión. Este pájaro deposita su huevo en el nido de la urraca y toma represalias si la urraca no lo acepta como suyo.
Esto crea una relación de abuso entre el críalo y la urraca, ya que la urraca se ve condicionada a aceptar al parásito para evitar represalias. Esta relación coevolutiva entre el críalo y la urraca ha llevado a un comportamiento mafioso por parte del críalo.
Beneficios y consecuencias del parasitismo de cría
Si bien el parasitismo de cría puede parecer perjudicial para las aves anfitrionas, no todas las especies se ven negativamente afectadas por esta relación. Algunas especies, como la corneja negra, pueden beneficiarse de la presencia del polluelo de cuco en su nido.
El polluelo de cuco segrega sustancias volátiles que actúan como repelentes para los depredadores, lo que aumenta la supervivencia de los pollos de la corneja en situaciones de fuerte presión de depredación. En estos casos, la presencia del polluelo de cuco puede ser beneficiosa para la nidada de corneja.
Las aves que ponen sus huevos en otro nido, como el cuco y el críalo, son expertas en el arte del engaño y el parasitismo de cría. Aunque este comportamiento puede parecer desfavorable para las aves anfitrionas, también puede tener ventajas y beneficios en ciertas situaciones. La naturaleza siempre nos sorprende con sus estrategias de supervivencia y adaptación.
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